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Aborto retenido (aborto diferido): qué es, síntomas, causas y tratamiento

Aborto retenido (aborto diferido): qué es, síntomas, causas y tratamiento

Aborto retenido

No todos los embarazos terminan como deberían. De hecho, se estima que cuatro de cada diez embarazos terminan en un aborto, que consiste en la interrupción del embarazo, ya sea de forma espontánea -e involuntaria- o de manera inducida -y por tanto, voluntaria-. Cuando el aborto es espontáneo hay ocasiones en las que el útero no es capaz de expulsar todos los elementos propios de la gestación. Es cuando se produce lo que se conoce como aborto retenido.

¿Qué es el aborto retenido o diferido?

Se trata de un tipo de aborto en el que existe la retención del embrión -o feto- en el interior del útero de la embarazada, de ahí que sea conocido con el nombre de aborto retenido (o también bajo la denominación médica de aborto diferido).

Esto significa que hay «algo» que está reteniendo tanto al embrión o feto como al resto de materiales propios de la gestación.

Y es que, en la mayoría de las ocasiones, cuando existe un aborto espontáneo antes de la semana 12 de embarazo suele ser común que el útero sea capaz de expulsar de forma espontánea y natural el embrión, la placenta y los distintos restos de anejos producto del embarazo.

Sin embargo, cuando el médico se encuentra ante un aborto retenido, significa que el cuerpo de la embarazada no ha sido capaz de expulsarlo, ya sea de forma completa o parcial.

¿Por qué es también conocido como aborto diferido?

Es conocido también bajo la denominación de aborto diferido porque aunque la gestación acaba de forma repentina, el feto puede seguir creciendo durante varios días o semanas dado que la placenta continúa funcionando.

Aunque no se sabe a ciencia cierta por qué ocurre esto, muchos especialistas consideran que puede ser debido a que el organismo de la mujer no se ha «percatado» de que el feto ya no sigue vivo en el interior del útero de la embarazada.

De ahí que el útero no se contraiga de manera espontánea y natural con el fin de producir su expulsión.

Por este motivo es común que cuando existe un aborto retenido o diferido la embarazada mantiene los síntomas del embarazo durante varios días o semanas, lo que hace difícil detectar el fallecimiento del feto, a pesar de que éste ya no sea viable.

De hecho, en muchos casos el aborto retenido es diagnosticado de manera sorpresiva durante la realización de una ecografía de rutina (por ejemplo, cuando la mujer acude a la consulta del ginecólogo con la intención de confirmar o no el embarazo ante la primera falta de la menstruación).

O bien ante el análisis de la hCG (hormona gonadotropina coriónica humana), que aumenta muchísimo desde el momento de la implantación manteniéndose estable, pero que disminuye cuando el huevo ha muerto.

¿Qué síntomas alertan de la existencia de un aborto retenido?

Dado que es común que el aborto diferido no se diagnostique hasta la práctica de alguna prueba médica (ya sea por ecografía o por analítica sanguínea), lo más habitual es que no surjan síntomas que alerten a la embarazada de que ha podido sufrir un aborto.

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No obstante, de surgir síntomas los más usuales suelen ser alguno de los siguientes:

  • Pequeños sangrados vaginales. En ocasiones suelen ser tan pequeños que la embarazada no se percata de ellos.
  • Desaparición de los síntomas del embarazo. Por ejemplo, tienden a disminuir o desaparecen por completo las señales típicas de embarazo durante las primeras semanas, como las náuseas, vómitos, tensión en las mamas, fatiga y cansancio.

Debemos recordar que un sangrado leve al comienzo del embarazo puede ser absolutamente normal, el cual incluso tiende a pasar casi desapercibido, especialmente si la mujer aún no sabe que está embarazada y se encuentra esperando la llegada de la menstruación.

¿Cuándo existe más riesgo de aborto espontáneo?

Si bien es cierto que el aborto espontáneo puede ocurrir en cualquier semana del embarazo, el riesgo es muchísimo mayor en las primeras semanas, sobre todo antes de la semana 12 de gestación, momento en el que es identificado como un «aborto de primer trimestre o aborto precoz».

De esta manera, desde un punto de vista médico se considera que nos encontramos ante un «aborto espontáneo» cuando la pérdida del feto -y por tanto la interrupción del embarazo involuntaria- se produce antes de la semana 24.

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  • Datta MR, Raut A. (2017). Efficacy of first-trimester ultrasound parameters for prediction of early spontaneous abortion. Int J Gynaecol Obstet. DOI: doi.org/10.1002/ijgo.12231
  • Reeves MF, Monmaney JA, Creinin MD. (2016). Predictors of uterine evacuation following early medical abortion with mifepristone and misoprostol. DOI: doi.org/10.1016/j.contraception.2015.08.010
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